Aquello que se abandonó

Me flipan los sitios abandonados. Indudablemente tienen un misterio que me atrae. Me atrae y mucho. No sé si es por el estado en el que están, que les da ese aura tétrica tan atractiva o porque me gusta imaginar qué pasó en esos lugares cuando estaban en su máximo esplendor.
Me gustaría saber qué pasaba por las cabezas de las personas que trabajaron en una fábrica abandonada, qué historias guarda, o qué recuerdos quedan en una casa vacía y rota, o qué grandes momentos sucedieron en una infraestructura pública. Dejando que se me vaya un poco la olla, me gusta imaginar que el alma de esas personas sigue ahí, que una parte de ellas está ahí. Como si, cuando abandonaron el lugar, dejaran ahí una parte de ellos mismos. De hecho, me gusta “rellenar” ese espacio mentalmente, imaginarlo limpio y brillante, con gente sonriendo y haciendo vida social en ese lugar. He estado en pocos lugares abandonados, pero siempre he sentido esa especie de adrenalina que se siente cuando se está ahí, como si no pertenecieras a ese lugar, como si ese lugar aún fuese de alguien y tú fueses un intruso. Me encanta esa sensación, y de repente me quedo sola en ese sitio, imaginando a esa gente que estuvo ahí en el pasado y compartiendo, por un segundo, supuestos recuerdos con esas personas. Es como si yo estuviera ahí y ellos no me vieran a mí. El observador silencioso. No sé, seguramente quedo como una zumbada, pero los sitios abandonados siempre serán mágicos. Siempre disfrutaré sacándoles fotos, dibujándolos o sentándome en el vacío y el silencio a escribir, o simplemente a imaginar. Eso sí son mariposillas en el estómago.

Este recopilatorio me ha hecho sentir esa misma sensación pero sentada en mi casa. Qué dejarían las personas ahí, me pregunto. Cuáles de sus recuerdos pertenecerán a esos lugares. Quién sabe, igual esas personas ya ni están. Quizá se fueron de ahí para olvidar cosas.
http://www.dypia.com/2014/02/los-30-lugares-abandonados-mas-espectaculares-del-mundo/

Además, este recopilatorio me ha hecho recordar un vídeo del skater Kilian Martin en un parque de atracciones abandonado. Lo que antes era un lugar vivo, alegre y colorido ahora es un lugar triste, recóndito y apagado. En su día ese vídeo me encantó porque también me hizo sentir la sensación de la que os vengo hablando. Además el montaje del video refleja a la perfección lo que yo suelo imaginar.

El tiempo pasa y, a veces, sólo quedan los lugares a los que siempre se puede volver… para recordar.