recomendado darle al “play” antes de leer

Noviembre. La lluvia repica fuerte contra la ventana. Es una tarde cualquiera de un otoño cualquiera. Para la tarde de hoy, es recomendable que tengamos unos altavoces potentes.
La voz de Martha Davis tiene la obligación de retumbar en la habitación.
Una varilla de incienso, algunas velas, la lluvia… y The Motels.
‘Sintonizamos’ Total Control. Podemos escoger qué hacer durante los 6 minutos que dura la canción:

Una compañía adecuada, una soledad exquisita, un trabajo relajante, un cigarro, un encuentro con diversos pensamientos, un café, dibujar, o jugar a perder la mirada en algún punto.
El ritmo constante de la canción nos hace viajar a ninguna parte. La voz angelical de Martha Davis, líder de The Motels, nos hace casi dejar lo que estamos haciendo para perdernos en la perfección de las notas y disfrutar de 6 minutos repletos de dulzura y delicadeza. Se trata de una conexión total entre la esencia de la canción y su lírica. Habla de la incertidumbre, de dejar pasar el tiempo, de no saber qué vendrá. De eso habla la letra y de eso habla su melodía. Nada más que una canción de paso, aquella que escuchas entre una tarea y otra en casa, o en el camino que haces de un lugar a otro en la calle.
Sin embargo, también sirve como el acompañamiento perfecto a una tarea que requiere de todo menos estrés: concentración, dedicación, delicadeza, pasión.
Un alarde de seducción en forma de canción: seduce, y para seducir. Las pausas que se van encontrando a lo largo de la canción no hacen más que darle misterio al desarrollo de la letra, sintiendo deseo por el próximo arranque. El bajo se encarga de esta importante función.
No concibo las tardes de invierno sin esta pieza. No concibo la luz tenue, el incienso y las velas sin Martha Davis. No concibo la lluvia sin Total Control.
Incluso una tarde de té caliente y caliente compañía hacen de esta canción el condimento perfecto para una tarde de invierno inmejorable. Y no hablemos si le añadimos una chimenea -algo tan indispensable en las casas como poco común-.
Noviembre. El mes de paso. El mes en el que escuchas esta canción de paso. La misma que se escucha entre tarea y tarea o entre lugar y lugar. Un tema que no es ni más ni menos que la antesala del invierno y el pasillo del otoño.

Total Control, perfectamente combinable con gorro, guantes y bufanda de lana, vaho hibernal y cielos grises: una burbuja cálida en mitad de una atmósfera helada.
Que tengáis un buen paseo hacia el invierno, entre hoja caduca y melodías delicadas.
Street wet tonight. Lovers touch is pure delight. Always certain, any moment, maybe even you…

recomendado darle al “play” antes de leer

Con un discurso de arrepentimiento y una melodía de fondo comienza ‘If you let me stay’ de Terence Trent d’Arby:
Escucha, cariño. Sé que los últimos días no han sido muy buenos para nosotros dos… Pero deja las maletas en el suelo, ¿vale? Antes de tomar una decisión de ese tipo, escúchame por favor. Porque no quiero que te vayas. Definitivamente, no quiero que te vayas. Simplemente escúchame.
Y arranca la trepidante voz de Terence haciendo entrar en razón a cualquiera que tenga delante.
Se trata de un discurso en forma de ritmo imparable acerca de las decisiones drásticas y los corazones que gritan “ni contigo ni sin ti”. La desgarrada voz de Terence es el sello de esta canción, sobre todo en el estribillo, creando golpes de ritmo marcados más por ella que por los instrumentos.
Personalmente, creo que se trata de una canción que debe ir casi obligatoriamente acompañada del vídeo Performing on the show in 1987, pues muestra a un Trent d’Arby joven, con mucha vida y una aplastante expresión corporal que habla más que su voz. Su rostro exótico, casi extraterrestre, de tez oscura y ojos claros, convence más que la letra de la canción.
Sin duda alguna, un canción que podría hacer cambiar de opinión a cualquiera antes de dar por finalizado algo que se tiene el presentimiento de que no debería finalizar aún. Una oda a las segundas oportunidades, al razonamiento y a la escucha del instinto y no de la mente.
En cuanto a la forma que tiene Terence Trent d’Arby de moverse, su mejor adjetivo es ‘eléctrica’: un juego de hombros, cadera y manos que incitan a la imitación, con cierto aire Jacksoniano. Todo un ejemplo del baile de esa época y de ese género musical, altamente pegadizo y muy característico de los años ’60 y ’70, probablemente marcado por grandes como Mick Jagger o Michael Jackson. Un ritmo electrizante con una poesía de fondo. Muy rock&soul.
En definitiva, una recomendación en este pequeño inciso, para todo aquél o aquélla que pueda tener cierta duda sentimental, una canción para despertar el instinto y despertar ese algo que mantiene vivo un sentimiento… si es que ese algo todavía existe.

“I’ll try better next time, baby,
 if you let me stay…”

recomendado darle al “play” antes de leer

¿Qué tendrán las canciones de Bruce Springsteen…?, ¿se salvará alguna de ese aire melancólico tan particular?

Arranca una suave percusión y, acto seguido, ese toque tan ‘Boss’, peligrosamente mágico, creado por un teclado. Un aire muy ‘80s.

The Boss se pregunta, en Brilliant Disguise, si su chica siente de verdad esa magia por él.

¿Es verdad eso que veo, nena… cuando te miro a los ojos? ¿Eres tú o es un brillante disfraz?

Podría afirmar, sin equivocarme, que Bruce Springsteen es uno de los artistas que más consigue despertarme esa melancolía por algo que no viví.
Su voz, siempre remota, remontándose a días pasados, y sus melodías tan características, llenas de esencia estadounidense. Escuchar su voz me crea la imagen de un boss paseando por las calles de Philadelphia con jeans ajustados, camisa blanca, ancha y de manga corta metida por dentro, guitarra colgada a la espalda y melena despeinada intentando ser reinada por un pañuelo negro “a lo Rambo”.

Es la magia de la voz de Bruce Springsteen. Teletransportando ya mismo.

En esta canción en particular, Brilliant Disguise, The Boss nos habla de la incertidumbre de los comienzos en las relaciones. De las dudas, de los “¿lo sentimos los dos o estoy jugando solo?”, de la desconfianza primera.
Supongo que a todos nos ha pasado, nos ha venido a la cabeza la mítica frase de Loquillo “¿Qué hace una chica como tú en un lugar cómo éste…?” traducido a “¿qué hace alguien como tú con alguien como yo?”. Se ve que The Boss, por muy boss que sea, también se lo preguntó alguna vez.

Una canción que, probablemente, habla de manera encubierta de la soledad que reina en la incertidumbre. Una soledad que sólo podemos afrontar con la esperanza de pensar que el tiempo nos resolverá las dudas, ya que gracias a él comprobaremos si de verdad, esa persona que está a nuestro lado, va a seguir haciéndolo.
Dicen que la soledad es mejor compartida, por ello es una canción recomendada a todo aquél que se sienta igual que Springsteen allá por el ’87.
Aconsejo leer la letra de todas las canciones que aquí aconsejo. Es una forma muy práctica de entenderlas mejor. No son más que poesías vestidas con melodías, dispuestas a acompañarnos durante nuestros distintos estados de ánimo.
En ésta particularmente, se refuerza el mensaje del estribillo (escrito líneas más arriba) con la fuerza de dos voces, rasgando la frase al más puro estilo Springsteen.

Para soledades compartidas, The Boss. Para melancólicos de épocas pasadas y jamás pisadas, The Boss. Para amantes de voces rasgadas y limpias al mismo tiempo, The Boss.

Tonight our bed is cold. I’m lost in the darkness of our love… God have mercy on the man who dubts what he’s sure of.

Intitulat #3

Estimada amiga,

en tu em torno a refugiar.

Ets la capa que em protegeix

sota la pluja.

 

Estimada amiga,

t’escric desde la soletat.

Ara mateix no tinc res més

que aquesta fulla.

 

Et crido per contar-te

que estic perduda amb la compañía

de qui m’estima i m’ho diu cada vespre

però m’ho fa dubtar cada dia.

 

Intenta imaginar-te

la soletat de qui no hauria

de sentirla en cap moment més

que quan la cerca i la crida.

 

No hi ha rés més fastigós

que la condena establerta

a qui no la mareix

però l’experimenta.

 

Sentir-me infravalorada, abandonada

pels sentiments d’una persona

que abans em feia sentir estimada

i ara em fa sentir deserta.

 

Estimada amiga,

només t’escric quan estic viva

ja sigui de pena o d’alegria

i ara mateix t’escric amb l’agonia…

 

…de qui sap que la estimen

però un poc manco cada dia.

El homenaje a Piratas del Caribe y el papel estrella de Johnny Depp

O lo que es lo mismo: El llanero solitario.

Como fan incondicional de Johnny Depp (aunque más bien debería decir de Jack Sparrow) decidí ir el estreno de su nueva película. Sólo hay un personaje de este buen hombre que no me haya convencido: Willy Wonka. Los demás sublimes, en su línea, casi haciendo de él mismo.

Este último cabe decir que sigue la misma exacta línea que Jack Sparrow. O por decir lo mismo, la película El llanero solitario sigue la misma línea que Piratas del Caribe:

Un personaje aislado de su tribu, con cierto desequilibrio mental y “muy suyo”, muy arraigado a sus costumbres y, cómo no, un forajido. Tal como estaba Jack Sparrow aislado del resto de piratas, con su peculiar personalidad y su manera inamovible de hacer las cosas. Así como Toro, el indio apartado de su tribu y un eterno forajido en busca de su venganza (también como Jack).

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Estos personajes tan singulares tratan de desencaminar al guaperillas de turno en la película, el cual quiere seguir fiel a sus principios pero decide juntarse a Johnny Depp para satisfacer sus objetivos propios: tal y como hace Will Turner para rescatar a Elizabeth o el llanero solitario para saldar la injusticia cometida contra su hermano. Turner, un herrero correcto y fiel al bien social y defensor de su pueblo, y el llanero solitario, un futuro abogado defensor de la ley y la justicia. Ambos decidirán luchar contra sus principios al ver que la justicia no funciona tal y como ellos esperaban. Y, eso sí, siempre acompañados por ese personaje tan peculiar cuyo desencamine se produjo bastantes años atrás. Esta actitud se ve perfectamente reflejada en dos frases de cada película: “Si estos hombres representan la ley, yo prefiero ser un forajido” en El llanero solitario y “Para tener tan pésimo concepto de los piratas, vas directo a convertirte en uno: me has ayudado a escapar de la cárcel, has robado un navío de la marina real… y estás completamente obsesionado con un tesoro (no todos los tesoros son de oro y plata, amigo)” en Piratas del Caribe.

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Por ello, al ver la línea de ambas películas, veo que la última es un claro homenaje a la insuperable Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra.

Incluso hay una escena en El Llanero Solitario que homenajea soberanamente a la escena en la que el Capitán Jack Sparrow pone su pie por primera vez en el muelle de Port Royal, justo antes de que se hunda su bote.

¿Sabéis de qué escena hablo? 😉